Como quien no quiere la cosa, ya nos encontramos enfilando el último tramo de este verano y el inicio de las diversas vendimias por la geografía española en donde bodegueros y viticultores se cruzan los dedos para que nada desagradable, y me refiero al tiempo, perjudique esta cosecha 2018.
Con estas y otras reflexiones me encuentro, cuando me veo catando un vino de la IGP Ribera del Queiles. Una indicación geográfica protegida utilizada para designar los vinos de la tierra originaria de la zona vitivinícola por donde fluye el río Queiles. Zona que comprende municipios de la provincia de Navarra y Zaragoza. No obstante, si hablamos de bodegas Guelbenzu, antes en la D.O. Navarra, ustedes podrán situar mejor la ubicación geográfica y ya que hablamos de ello, nos encontramos ante una IGP en donde tan solo se haya inscrito esta bodega.
De las variedades de uva incritas en la IGP. Ribera del Queiles, ninguna de ellas son autóctonas, además, todas las admitidas son solo tintas (Cabernet Sauvignon, Merlot, Graciano, Garnacha tinta, Tempranillo y Syrah). La conclusión entonces es que la razón de semejante indicación geográfica protegida se puede encontrar en el terroir ¿? o tal vez en el clima ¿?. Francamente, no lo sé, pero como este tipo de IGP se encuentran algunas más en España y de seguir por esta dirección, al que no pongo ninguna objeción, sino solamente constato una realidad, nos encontraremos con una “italianización” de las denominaciones de origen o indicaciones geográficas protegidas en donde, como es este caso con tan solo una bodega, pero trabajando a las administraciones obtendremos infinidades de territorios “protegidos” con el criterio que a día de hoy y en este caso concreto desconozco.
Cambiando de asunto y hablando de lo que se conoce más y sobre todo ahora, que en este otoño, el equipo de Solwines tiene previsto darse un paseo por territorios de la D.O. Rueda. Hay que constatar, que 17 municipios de la provincia de Segovia pertenecen a la D.O. Rueda y que el 41% de su viñedo de Verdejo están plantadas en vaso y pie franco muchas de ellas.
Agarrándose a los libros de historia dicen que la variedad Verdejo proviene del norte de África en la zona de Algaida y tras la toma de Toledo por Alfonso VI en el siglo XI los nuevo moradores cristianos, que repoblaron entre otros territorios, la provincia de Segovia, utilizaron esta vid para vinificar. Curiosamente es en Segovia donde la filoxera atacó menos el viñedo, por eso estas cepas de verdejo tan centenarias como excelentes para vinificar. Al César lo que es del César y a Segovia, lo que es de Segovia, aunque cueste para algunos reconocer la realidad imborrable de la historia.
Dicho esto y mucho más diremos, cuando volvamos de visitar alguna bodega de la D.O. Rueda ya les contaremos más historias de la verdejo segoviana.
Como es habitual en esta sección estos son los vinos que más nos ha gustado en nuestra cata particular.
D. PEDRO DE SOUTOMAIOR 2017
D.O. Rías Baixas
Variedad de uva: 100% Albariño
Adegas Galegas (Grupo Martín Códax)
Precio orientativo: 12 euros
Adegas Galegas con esta marca quiso rendir homenaje a un noble guerrero gallego en la época feudal del siglo XV. Sobre el vino, también se rinde homenaje al típico Albariño de las Rías Baixas. Aromático en boca con ligeras notas amargas. Curiosamente, esta añada ha contribuído por sus especiales características a este “remake” en muchísimos vinos de las Rías Baixas.
Personalmente disfruto mucho de este tipo de vino, tan gallego, fresco y fantástico para acompañar pescados grandes y mariscos.
TABERNER 2014
V.T. De Cádiz
Variedad de uva: 100% Syrah
Bodega Huerta de Albalá
Precio orientativo: 20 euros
En busca de la excelencia en el vino, Vicente Taberner, natural de Valencia y muchos años vendiendo los vinos españoles en Alemania, recaló en Aguilar de la Frontera (Cádiz) para fundar su bodega y elaborar vinos de referencia.
Sin duda alguna, sus vinos en un breve espacio de tiempo se han transformado en tintos de referencia en Andalucia, derivando luego a los blancos secos y un sugerente y escaso rosado, pero volviendo a Taberner 2014, ya en su original etiqueta nos llama la atención esos 15,5º alcohólico, que demuestra la contundencia de este tinto con crianza de 18 meses en barrica y un año en botella.
Amplio, estructurado, elegante y con una acidez perfectamente integrada, Taberner 2014 es un vinazo, que necesita de platos contundentes para compatibilizar, también su fuerte personalidad.
CONDE DE VALDEMAR Bl. 2016
D.O.Ca Rioja
Variedad de uva: Viura y Verdejo
Bodega Valdemar
Precio orientativo: 8,5 euros
Tenía ganas de catar este vino, que intencionadamente dejé guardado para analizar su evolución un año más tarde de lo habitual, cuando en el mercado se encuentra solamente disponible la añada 2017. La solvencia de un grupo bodeguero se mide entre otras cuestiones por la vida longeva de sus vinos. Bodegas Valdemar puede presumir de tener unos vinos, aunque sean blancos, como es este caso, que evolucionan muy bien, siempre y cuando, como es normal, se guarde la botella en un lugar adecuado.
Lo cierto es que Conde de Valdemar blanco 2016 se mantiene fresco, joven y con muchas ganas de agradar. Las ligeras puntas de acidez se agradecen mucho, cuando acompañamos este vino con pescados a la plancha o guisos ligeros.
NÚMERO NUEVE 9, tinto 2013
I.G.P. Ribera del Queiles
Variedad de uva: Tempranillo y Cabernet Franc
Bodega: Winery Arts (Grupo Vintae)
Según nos cuenta Raúl Acha, director técnico de Vintae, Número Nueve 9 es “un ejemplo de la sorprendente sinergia entre la Tempranillo con una uva tan poco habitual como la Cabernet Franc”. Una variedad que en Ronda (Málaga), bodegas Excelencia elabora un monovarietal de Cabernet Franc.
Personalmente considero a la Cabernet Franc una uva muy interesante, aunque reconozco su delicadeza y tremenda facilidad al fracaso y por eso entiendo, que pocas bodegas se atrevan a ella. No obstante, este coupage con Tempranillo le ha dado un vigor y complijidad interesante a este vino. También juega un importante papel su ubicación, una Indicación Geográfica Protegida en donde solo Guenbelzu tiene bodega.
VALDELACIERVA Crianza 2015
D.O.Ca. Rioja
Bodega Valdelacierva (Grupo Hispanobodegas)
Con 200 hectáreas de viñedo propio, esta cuestión ayuda mucho el poder elaborar muy buenos vinos, si además, la calidad es precisamente una de las filosofías de trabajo de este grupo, lo que podemos hacer entonces es disfrutar de un interesantísimo vino, con una limpia etiqueta, que demuestra lo que hay dentro de la bodella. Un Rioja fresco, juvenil, pero con la personalidad de los buenos de su tierra.
La versatilidad de Valdelacierva Crianza 2015 le permite armonizar con muchos platos este final de verano. Nosotros con secreto ibérico a la plancha y unas verduras a la parrilla, lo disfrutamos mucho.
R.G.Q.


La bodega en la actualidad controla 10.000 hectáreas de viñedo situados en la meseta bañada por el río Magro. Esto supone, que manejan el 40% del vino de la denominación de origen. Practicamente, desde el principio, cuando se funda esta bodega, sus propietarios tenían claro que había que elaborar algunos vinos de calidad. Estos viñedos cultivados en su mayoría de forma tradicional en vaso son capaces de aportar una calidad que prestigia a esta comarca vitivinícola y así con la variedad autóctona Bobal y otras variedades como la Tempranillo, Garnacha, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah en tintos y la Chardonnay y Macabeo para blancos han diseñado un grupo de gamas por marcas, tan significativo como la gama de Autor, la gama con la marca Enterizo, buque insignia de la bodega, la gama más joven y moderna como es Al Vent, los cavas Marqués de Plata y Enterizo, los frizzantes y finalmente Adnos Bobal de Autor.
Con esa constante de crecimiento y modernización continua de las instalaciones se construyó en el año 2003 un almacen acondicionado para que albergase 10.000 barricas y en paralelo un botellero en donde envejecen un millón de botellas.
Bodegas Coviñas
En un viaje muy reciente a la Ribera del Duero para visitar una bodega, el equipo de Solwines, además de catar las propuestas de los nuevos vinos ribereños crianza y reserva, que saldrán al mercado en estas navidades, tuvimos la oportunidad, también de disfrutar de una experiencia gastronómica de lo más singular. Como suele ser una constante, por estas tierras el lechazo es su plato imprescindible en toda las visitas, pero nunca al espeto, como es famoso el Mesón los Doce Arcos en la pequeña localidad de Traspinedo (Valladolid). Un restaurante tipicamente castellano, con una carta bien sencilla, pero muy bien elaborada y con un marcado tinte casero. Algo que se agradece mucho, sobre todo, cuando estamos centrados en catar, catar y catar buenos vinos.
Según cuentan los lugareños, desde hace tiempo inmemorial en Traspinedo era típico el Pincho de Lechazo Churro a la brasa. Una tradición que aún perdura en muchas casas de este municipio de apenas 1.000 habitantes y en donde en el restaurante Mesón Los Doce Arcos resulta un plato imprescindible, como también sus croquetas de jamón caseras, los espárragos de temporada, la morcilla, el chorizo de olla y el queso curado. Mención aparte está la sopa castellana, que incluso en el mes de agosto apetece, aunque sea una tapita.
Con estos platos resulta evidente que nos encontramos ante un mesón de cocina castellana, como evidente resulta la decoración de su salón. No obstante, para los más arriesgados y solo, cuando se encuentran en el mercado, los gambones a la plancha configuran un plato “peculiar”, que lo dejaremos para otra ocasión. En el capítulo de postre es obligatorio disfrutar de la tarta de piñones, una materia prima, el piñón, que se encuentra en la zona.
Mesón Los Doce Arcos
Cuando subes por la ladera de la finca propiedad de la bodega y al final del camino te encuentras con el típico horreo gallego de hace muchísimos años, se agradece mucho observar la sierra de Armenteira por detrás del viñedo principal de la bodega y de frente se divisa la ría de Arousa y un extenso valle, corazón del Salnés, que parece llegar hasta el mar. No obstante, lo mejor y más importante está por llegar, pues ese viñedo frontal de la bodega en el momento, que te sumerges dentro de él, te das cuenta de algo excepcional. Tal vez único en las Rías Baixas o al menos de lo más extraño y dificil de encontrar en Galicia. Esos pies de viñedos tan robustos y gordos nos delata, que nos encontramos ante un viñedo antiquísimo y efectivamente resulta una hectárea de viñedos prefiloxéricos, que documentalmente lo sitúa
en el año 1850, pero que probablemente, sea mucho más viejo aún.
Una vez estasiado por tantas fotos fijas de un entorno excepcional, nos dirigimos a la casa solariega, típica gallega de piedra granítica, que hace de vivienda y bodega al mismo tiempo. Allí nos encontramos con el “elixir” fluído por las 15 hectáreas que controla la familia y en donde la intervención del hombre es apenas testimonial. Aqui, lo importante es que la viña se exprese, mientras que la familia pone los cauces adecuados para que el vino surja con elegancia, personalidad y sobre todo fusione la tradición con la modernidad de los vinos de las Rías Baixas. Por eso mismo, dentro de este pequeño espacio nos encontremos con uno de los vinos de referencia de la D.O.
Rías Baixas.
Bodega Gerardo Méndez






Se acaba la añada 2017, para dar paso a la próxima 2018 y con mucha satisfacción en Rías Baixas se encuentra ante un escenario impresionante para sorprender a los mercados ya asentados como Estados Unidos, Alemania o Reino Unido, como los siempre atractivos de Holanda e Irlanda, asi como los emergentes de Rusia, China, Japón y Polonia.
Dejo para el final Bodega Martín Códax en donde Katia y su equipo están desarrollando un trabajo de campo excepcional. Su estudio sobre la zonificación de la D.O. Rías Baixas y el comportamiento de las distintas variedades de uva autorizadas, el trabajo sobre los distintos métodos de conducción, del que me sorprendió el de “pérgola trentino” para la cepa, los distintos depósitos como el de hormigón de huevo, pero el sorprendente depósito de hormigón “diamante”, asi como el trabajo con variedades ancestrales, como la reciente uva “Bastardo” en Monterrei demuestran la profesionalidad y compromiso de esta bodega con Galicia y sus vinos. Un Cum Laudem en toda regla para Bod. Martín Códax.
SM-16
MAR DE FRADES 2017
EL PACTO 2015
MIRGIN OPUS PARAJE CALIFICADO VALLCIRERA 2013
VALBUSENDA VIVO 2011










