RENÉ BARBIER D.O. CATALUNYA

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La marca René Barbier nos ha ido acompañando desde la niñez, cuando mi madre cogía un par de esas botellas etiqueta de color negro, austera y elegante al mismo tiempo. En casa se compartía este vino con los amigos paternos y después del almuerzo aprovechando el abandono del comedor, uno se acercaba a los restos de una copa de vino y paladeaba un sorbito de ese tinto tan especial, como enigmático para un preadolescente.

A lo largo de los años ya pudimos disfrutar de nuestra copa de René Barbier como si fuera el testigo de varios ciclos generacionales de la familia compartiendo ese sorbido robado antaño.

Ahora, mirando desde una perspectiva profesional es imposible separarlo de la nostalgia emocional y estas botellas renovadas recientemente por el Grupo Freixenet, propietaria de la marca desde el año 1984 siempre será el vino que me ilusionó a descubrir a lo largo de los años el mundo del vino.

Gracias pues a León Barbier ese viticultor francés, que con 1.500 hectáreas de viñedo en la Finca Le Martinet, en la comarca de Avignon en la côtes-du-Rhone se asentó en 1880 en Tarragona huyendo de la plaga de la filoxera.

René Barbier es el nombre de su hijo y la marca que puso en las etiquetas de las primeras botellas que comercializó.

El grupo Freixenet a lo largo de todos estos muchos años ha sabido “rejuvenecer” no solo la etiqueta de estas botellas, manteniendo eso sí su esencia de siempre, sino que también se ha adaptado a las tendencias enológicas de los consumidores. Ahora René Barbier tiene segmentados sus vinos en tres gamas: Clásica, Mediterránean y Varietales.

En estas páginas hemos testado René Barbier Blanco Seco 2021, René Barbier Tinto Roble 2021 y René Barbier Mediterránean blanco.

 

RENÉ BARBIER Blanco Seco 2021

En la gama clásica, y vestido con una etiqueta a dos tonos verdes y el sello en rojo pálido bastante discreto de la marca. Así se presenta René Barbier Blanco Seco 2021. Fruto de un coupage de las variedades autóctonas catalanas: Xarel.Lo, Macabeo y Parellada. En copa tenemos un vino de color amarillo pálido con reflejos brillantes verdoso. Buena intensidad en nariz con recuerdos cítricos como el plátano, la pera limonera y la manzana starky; se presenta en boca manteniendo su aspecto frutal, con buena intensidad, ligeramente punzante, fresco, sabroso y final largo.

Un vino que armoniza perfectamente con arroces, marisco y pescados en salsa ahora en primavera y también armoniza en el aperitivo veraniego. Su precio es de lo más atractivo; oscila alrededor de los 4,50 euros y localizarlo es fácil en muchos lineales de las grandes superficies.

 

RENÉ BARBIER  Roble 2021

También en la franja de los vinos clásicos es sin duda alguna el más representativo de todos ellos y el que más se visualiza su actualización, gracias al equipo enológico de Freixenet, que continuamente conecta con las tendencias y gustos del consumidor actual.

René Barbier roble 2021 es un vino versátil, fácil de entender y para los que somos más vetaremos añadir que nos inspira muchos y gratos recuerdos.

De color rojo picota brillante con ribete violáceo, en nariz es una explosión de fruta del bosque. Intenso y recuerdos balsámicos se expresa en boca vivo, fresco, largo con taninos suaves y con mucha expresión frutal.

Vino versátil es perfecto para los aperitivos, embutidos, quesos semicurados, barbacoas, estofados y pasta en salsa.

René Barbier roble 2021 es un vino que garantiza el éxito en un almuerzo y su relación calidad precio es inmejorable. Sobre los 4,50 euros.

 

RENÉ BARBIER MEDITERRANEAN BLANCO

Hemos testado por último, este vino blanco de la serie Mediterranean. Nombre que en cierta manera reconoce la influencia de las brisas que provienen del Mediterráneo, que le imprime cierto carácter. Esa ligera acidez y trago largo, que gusta a un público joven cuando quieren adentrarse en el mundo del vino con la seguridad de disfrutar de un vino respetuoso con las variedades. En este caso  Macabeu, Xarel.Lo y Parellada.

René Barbier Mediterranean Blanco tiene un color amarillo pajizo con ribetes verdosos. En nariz surgen intensos aromas a fruta de hueso blanca como pera limonera, manzana y recuerdos a plátano. Un tanto cítrico, sus aromas son frescos como su paso en boca. De entrada agradable y suave resulta persistente y vuelve la carga frutal.

Estamos ante un vino blanco fácil de entender. Genera afición. Es el vino perfecto para iniciados y curiosos, como si a partir de entonces se iniciara la nueva generación de consumidores de René Barbier.

Marida bien en el aperitivo, ensaladas, frituras de pescados chicos, ceviche y todo aquello que conlleve condimentos marcadamente cítrico.

Para nosotros catar estos tres vinos ha sido volver a reencontrarnos con nuestro pasado vinícola. Reconocer el trabajo enológico del equipo técnico de Freixenet, que con su trabajo rejuvenecen y realzan esta marca centenaria, que tantos y buenos recuerdos perduran en la mente de muchos aficionados.

 

Ricardo G.

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